Miembros del Consejo de Administración, Cuerpo de Gerencia, Coordinadores, Supervisores, Personal operativo y administrativo, miembros de la prensa y conciudadanos.

Todos hablamos de la patria como el país donde nacemos, o donde nos hemos formado y educado. La patria es el hogar, ese territorio en el que se nace y se forman las personas como entes sociales, con un nombre y una nacionalidad, con costumbres y tradiciones que les identifican en cualquier parte del mundo.

Pero más que un pedazo de tierra, la patria trasciende más allá de nuestras fronteras, es un estado mental y un nivel de consciencia sobre nuestros principios y valores, sobre nuestra identidad como dominicanos libres e independientes, que va con nosotros donde quiera que vayamos. Esta consciencia muere con nuestra desaparición física, más sin embargo trasciende con nuestro legado a las actuales y futuras generaciones.

El amor a la Patria es un valor cívico que se aprende, se nutre y se va perfeccionando hasta que llegamos a ser personas útiles a la sociedad. Esbozamos toda una simbología que toma vida de forma sacra en la bandera, en el escudo y en el himno. Sin embargo, el amor a la Patria va más allá del reconocimiento reverente que damos a nuestros símbolos. Amar a la Patria es un compromiso y un deber.

Nadie ama a su patria porque sea grande, poderosa, pobre o rica, sino que la ama porque es suya.

El ser humano al identificarse con algo, lucha por preservarlo. De esta forma, en la medida en que aumenta la identificación con la patria, tendremos mejores ciudadanos y una mejor sociedad. De allí se deriva el desarrollo de la nación.

Somos un pueblo escogido en una isla bendita y por demás orgullosamente dominicanos…

Valoremos nuestra soberanía, nuestra independencia, el legado más importante que nos dejaran los Padres de la Patria.

Hoy rendimos tributo a: Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella

Honor a todos los hombres y mujeres que han luchado, defendido y sostenido nuestra independencia

Reconocimiento a aquellos que hoy continúan haciendo patria.

¡Qué vivan los Libertadores!

¡Qué viva la República Dominicana!